viernes, 6 de junio de 2014

LO PEOR DE LO PEOR by SOPHIE!





Últimamente le vengo fallando un poco a mi hermana así que quiero hacer un post a la altura de mis circunstancias. Mi novio me dio una idea hace mil años de buscar, al modo de Top 5 o lo que sea, las prendas más ridículas de toda la historia, y no tanto de los últimos años, que para eso está mi hermana Lola. Así que ahí vamos:


PUESTO Nº 5:

           
            Quiero aclarar desde ya que los siglos XVII y XVIII dan mucho de sí, entre el barroco y el rococó no hay quien se salve. Empezamos con una moda que no hay más que decir su nombre para describirla: el Tontillo. Una especie de armazón para la falda rectangular que debía tener esta forma estilizada pero para nada cómoda, para que las mujeres pudieran pasar, de costado, por la puerta. En la imagen vemos a la reina María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV de España, retratada por Goya en 1789. 






PUESTO Nº4:


            Sabemos desde siempre, que al hombre no le basta con ser hombre sino que tiene que demostrarlo. Si bien todas las armaduras solían llevarlo desde la Baja Edad Media,  en el siglo XVI se popularizó en los trajes cotidianos y de gala la bragueta, es decir, un armazón de esos duros para cubrir los miembros viriles similares a los que usan muchos deportistas. Pero en este caso su función no era protectora sino estética.  "La bragueta no dejó de suscitar críticas y burlas, pero ningún hombre vestido a la moda prescindía de ella. […] Su tamaño era tan grande que en el Diálogo de los pajes, en 1573, se cuenta de uno que se metió en la bragueta una perdiz asada quedándole fuera solo una pata"[1]. En la imagen vemos al símbolo de virilidad por antonomasia del siglo XVI, Enrique VIII (que no se parecía nada al de la serie de Los Tudors) en un óleo de Hans Hobein el Joven  de 1536. Para más datos mirarle el ...


[1] Extraído de Centro Virtual Cervantes, Rinconete. http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/noviembre_11/15112011_01.htm








PUESTO Nº 3:

            La frase de mi madre, "no te hagas más m... en el pelo" quedaría muy corta al lado de los horribles peinados que se han suscitado a lo largo de la historia pero de lejos gana esta espantosidad medieval, y lo digo yo que soy fan de la Edad Media: resulta que el ideal de belleza era el de una frente amplia y despejada por lo que si te sobrada pelo o "tenías menos de dos dedos de frente" eras considerada un bagarto, así que te rapabas bien las primeras raíces del pelo y quedabas así de guapa:


[1] Extraído de Centro Virtual Cervantes, Rinconete. http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/noviembre_11/15112011

PUESTO Nº2:

           
            El siglo XVI ha inventado muchas prendas ridículas y otra es el famoso cuello de lechuguilla muy conocido por las pinturas de Felipe II: 



Parece que daba cierto prestigio el bendito cuello este y para los años 90 de siglo XVI y comienzos del siglo XVII, en pleno barroco, ya se había deformado completamente hasta convertirse en una especie de collarín de perro cuando de los operan. Aquí lo vemos en un óleo anónimo de Isabel de Borbón:




PUESTO Nº1:

            No podíamos dejar fuera de nuestro ranking a la reina de la exageración y las modas espectaculares, María Antonieta. Las pelucas se habían impuesto desde el siglo XVII en Francia de la mano de Luis XIV, el Rey Sol pero llegaron a su máximo esplendor aristocrático en la Francia prerrevolucionaria del siglo XVIII, inspiradas en batalles navales, en la naturaleza, flora y fauna, y en la corte de la reina se veían las más originales. En París para 1780 existían casi 1.200 peluqueros. Es gracioso que con tantos nobles que pasaron por la guillotina luego de 1789 hayan quedado tantos peluqueros para tan pocas cabezas.





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